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Carla Dionisio y el lado B de la maternidad

En el Mes de Mamá, presentamos a Carla Dionisio, madre de Dante y Rocco. La influencer cordobesa ahonda en la relación con sus hijos.

Clara Angeletti·25 de oct de 2022
Carla Dionisio y el lado B de la maternidad

En Instagram, donde tiene más de 34 mil seguidores, se presenta primeramente como “mamá de 2 terroristas”. Así, Carla Dionisio inaugura una cuenta que congrega humor, recetas y contenido familiar junto a Dante y Rocco que busca reflejar la parte de la maternidad que no abunda en redes.

“Hay cosas feas que nadie muestra y yo logré formar una tribu de mamás que pasamos por lo mismo”, relata al respecto.

Y sigue: “Me comí el cuento de nacimientos placenteros y bebés divinos que no lloraban y cuando nació Dante me sentí estafada, por lo que dije ‘no quiero que nadie más pase por esto y de mi boca se van a enterar del lado A, o sea lo lindísimo de tener un bebé y de lo terrible que es también”.

Fotografía: Instagram.

“Carlita” debutó como mamá a los 26 años. Dante, su primer hijo junto a Diego Pampiglione (conocido popularmente como Raúl Sencillez) “fue buscado, pensado, diseñado y proyectado” –en sus palabras-. “Hasta lo imaginé varón antes de concebirlo”, aseguró. Sin embargo, la gestación coincidió con el diagnóstico de cáncer positivo de su hermana.

“Ambas cosas empezaron a caminar juntas de la mano, durante 8 meses y luego, ella empieza a morir y yo desencadeno el parto. Fue tremendo”, rememoró Dionisio. De esta manera, Dante llegó al mundo el 22 de enero de 2014, de forma prematura y un día más tarde, falleció su tía, de la cual heredó los ojos –contó Carlita-.

Siguieron jornadas en incubadora y diversas complicaciones, hasta que, el retorno al hogar era inminente y con él emergieron nuevos miedos. “Era primeriza y tenía pánico. Después arrancó la lactancia y nadie cuenta que a los prematuros les cuesta más, fue todo difícil y no podría haber vivido nada sin mi marido, que estuvo al pie del cañón”, recapituló.

Fotografía: Instagram.

Por su parte, Rocco nació dos años más tarde, un 21 de marzo, tras una trunca planificación. Al respecto, Carla reveló: “Es una historia tragicómica. Quería tenerlos seguidos para estar en el baile, bailar y relajar y nos fuimos a México en ese proceso. Tuvimos un encuentro sin protección y esa misma noche, Dante levantó fiebre y decidimos mejor esperar y volvimos a cuidarnos”.

En este marco, oscilando entre el imprevisto y la proyección, el clan se agrandó y comparecieron otras peripecias. “Vino con un rock and roll insoportable, -confesó Carlita- fue agobiante y traumático”.

Sin embargo, desde entonces, la aventura devino en una rutina que se inmortaliza a diario con las plataformas digitales, tejiendo una comunidad que acompaña a Carla y los pequeños día a día.

¿Cómo te definís como mamá?

Es un rol que no me fluye. Muchas transpiran maternidad y yo nunca fui perceptiva. Ahora que están más grandes y comunicativos, que pueden hablar, nos entendemos mejor.

Por otro lado, intento dar libertad, dejo que elijan su ropa, su comida, su mochila, lo que a ellos les pertenece. También trato marcar límites a partir de la consecuencia, lo que antes se llamaba penitencia. Asimismo, mucho diálogo y a veces el tiro me sale por culata, porque el más grande adoptó la labia.

Y tratamos que no haya tabúes. Se habla de menstruación, sexo, cómo vienen los bebés, no hay cigüeña o repollo. Aunque, me pasa que, por hablar de esta manera, ellos lo llevan a sus pares y no todos entienden, pero cada casa hace lo que puede.

Fotografía: Federico Rodríguez B.

¿Cuál ha sido el mayor desafío estos años?

Ahora el cansancio físico quedó atrás y empezó uno mental. Es una fatiga porque pierden todo, por ejemplo, no hacen caso. Y es un desafío pensar estrategias de crianza para que salgan chicos del bien. A veces, una prefiere cambiar pañales, pero cuando haces eso querés lo otro, típico. Me esfuerzo mucho para que sean educados, respeten el espacio del otro, que entiendan que está bien y qué está mal. Sé que soy su ejemplo y me cuido en mis acciones.

Fotografía: Instagram.

¿Qué caracteriza a cada uno?

El agua y el aceite, no tienen un hilo conductor. Dante es noble, justiciero, calmo, pensante, cuestiona con mucha firmeza. También es sedentario, le gusta estar en sillón o cama con la tablet y acata las normas institucionales de cualquier lugar.

Rocco es un tiro al aire. Está en constante movimiento y disfruta el arte, pintar, tocar el piano, la guitarra. A su vez, le encanta la moda, elegir su ropa y tiene un estilazo. Disfruta con la misma pasión con la que vive. No se reprime de nada, hace lo que quiere, cuando quiere.

Y entre ellos se llevan como hermanos. Pelean todo el día, pero si viene un tercero a querer pegarle a alguno, se arma. Y cuando no están juntos, se extrañan. Son compañeros.

Respecto a tu trabajo en redes, ¿Cuál es su mirada?

Lo entienden y aman. Los expuse de muy chiquitos y hoy a Dante le encanta hacer vivos. Mientras que, el chico es muy actoral. Le encanta hacer tiktok, bailar, cantar, gesticular. Me piden que los filme y así genero contenido.

@carlitadionisio

♬ sonido original – Carla Dionisio

¿Cómo te los imaginás a futuro?

Dante desde los 4 años tiene clarísimo que quiere tener una sandwichería de diseño. Se va a llamar Raúl y lo apoyo totalmente. Y a Rocco lo veo muy artista. Lo mandé a una academia de baile y me llamó la maestra que lloraba y era porque no había escenario. Él necesitaba público y me parece que va a necesitarlo siempre.

¿Qué es lo más lindo de maternar?

Verlos correr, jugar, saltar, sanos es algo mágico. Pero, la demostración de afecto o cariño genuina, cuando te dicen ‘te amo mamá’ o ‘gracias’ es un momento sublime y me siento como en una nube.

 

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