Cada 7 de junio, en Argentina se celebra el Día del Periodista, una fecha que invita a reflexionar sobre el rol de quienes ejercen la comunicación en la construcción de una sociedad más democrática.
Pero en tiempos donde los discursos de odio, la desinformación y las desigualdades persisten, el periodismo enfrenta además otro desafío: contribuir a una comunicación más justa, inclusiva y comprometida con los derechos humanos.
De los estereotipos a la transformación de las narrativas
Durante décadas, los medios de comunicación reprodujeron estereotipos de género, invisibilizaron a mujeres y diversidades en espacios de poder y narraron las violencias desde enfoques que muchas veces revictimizaban a quienes las sufrían. Sin embargo, el avance de los movimientos feministas logró instalar una discusión profunda sobre cómo contamos la realidad y cuál es la responsabilidad social que implica hacerlo.
Hoy resulta difícil pensar el ejercicio periodístico sin incorporar una mirada crítica sobre las desigualdades de género. No se trata solamente de utilizar lenguaje inclusivo o evitar expresiones discriminatorias. La perspectiva de género implica cuestionar qué historias se cuentan, quiénes tienen voz, qué fuentes son consultadas y desde qué lugar se construyen las agendas informativas.
Los medios tienen la capacidad de influir en la manera en que la sociedad comprende los problemas colectivos.
Informar para visibilizar y comprender
Por eso, cuando una noticia sobre violencia de género se aborda con información contextualizada, cuando se visibilizan las brechas laborales que afectan a las mujeres o cuando se amplifican las demandas de los movimientos sociales, el periodismo cumple una función fundamental: ayudar a comprender realidades que durante mucho tiempo permanecieron ocultas.
La lucha feminista encontró en la comunicación un espacio estratégico para impulsar transformaciones culturales. Muchas de las conquistas alcanzadas en los últimos años, desde la visibilización de los casos de femicidios hasta los debates sobre derechos sexuales y reproductivos, fueron posibles gracias a una articulación constante entre activismo, organizaciones sociales y medios de comunicación.
Nuevas voces y cambios en las redacciones
El surgimiento de periodistas especializadas en género también marcó un punto de inflexión. Sus aportes permitieron enriquecer las coberturas, incorporar nuevas miradas y promover buenas prácticas que hoy forman parte de recomendaciones profesionales en numerosas redacciones. Al mismo tiempo, crecieron los medios feministas y comunitarios que amplían la pluralidad de voces y disputan sentidos frente a narrativas históricamente dominantes.
Sin embargo, los desafíos siguen siendo importantes. Las mujeres continúan subrepresentadas en los cargos directivos de los medios, persisten las brechas salariales y las periodistas enfrentan con frecuencia situaciones de violencia digital, acoso y hostigamiento por el solo hecho de ejercer su trabajo. Las comunicadoras feministas, además, suelen ser blanco de campañas de desprestigio que buscan silenciar debates necesarios sobre igualdad y derechos.
En el Día del Periodista, reconocer el valor social de esta profesión implica también celebrar a quienes, desde redacciones, radios, portales, canales, cooperativas y medios comunitarios, trabajan para construir relatos más diversos y representativos. Un periodismo que escucha, que cuestiona, que incomoda cuando es necesario y que entiende que la igualdad de género no es un tema de nicho, sino una condición indispensable para una democracia más plena.
Porque informar no es solamente contar lo que sucede. También es ayudar a imaginar el mundo que queremos construir.





