Ante un auditorio compuesto por empresarias, emprendedoras y profesionales en una charla de mujeres para la Revista Ocio en el edificio de Grupo Edisur y junto a la colaboración de Moravia, Veritier explicó que Argentina atraviesa un cambio estructural que modifica las reglas de juego para quienes buscan expandir sus negocios.
Uno de los ejes centrales de su exposición fue la evolución del régimen cambiario. La especialista recordó que el esquema anterior mantenía al dólar artificialmente barato, lo que afectaba la competitividad exportadora y dificultaba la acumulación de reservas internacionales.
“El objetivo era fortalecer la posición externa del país y evitar volver a los ciclos de escasez de divisas que históricamente frenaron el crecimiento”, señaló.
En ese sentido, destacó que desde enero de 2026 comenzó a implementarse un nuevo régimen de bandas cambiarias ajustadas por inflación, que otorga mayor flexibilidad al tipo de cambio y busca que el valor del dólar refleje mejor las condiciones reales de la economía.

Según explicó, este cambio ya comenzó a mostrar resultados concretos. La meta anual de acumulación de reservas del Banco Central, fijada en 10.000 millones de dólares, fue superada antes de mitad de año, alcanzando niveles de reservas brutas superiores a los registrados en 2018.
“Estamos viendo una situación inédita para Argentina: no sólo se alcanzó la meta, sino que continúan ingresando dólares al sistema”, destacó.
Inversiones y nueva matriz productiva
Veritier vinculó este proceso con una transformación de la matriz productiva nacional, cada vez más orientada hacia sectores generadores de divisas como petróleo, gas y minería.
Explicó que gran parte de las inversiones canalizadas a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se concentran precisamente en estas actividades estratégicas.
Sin embargo, aclaró que el impacto pleno de esas inversiones todavía demandará tiempo.
“Ya existen proyectos aprobados por aproximadamente 15.000 millones de dólares y más de 30 iniciativas en evaluación. Son procesos de largo plazo que requieren previsibilidad y estabilidad para consolidarse”, afirmó.

Inflación, crédito y actividad económica
Otro de los puntos abordados fue la evolución de la inflación, una variable que continúa condicionando las decisiones empresariales.
La economista señaló que las estimaciones privadas ubican la inflación mensual en torno al 2,1% y 2,5%, niveles que, de confirmarse, consolidarían una tendencia descendente.
Para Veritier, una desaceleración sostenida de los precios podría abrir la puerta a una reducción gradual de las tasas de interés y una mayor disponibilidad de crédito.
“Si la inflación sigue bajando, vamos a empezar a ver más dinero circulando en la economía, más crédito productivo y más movimiento en distintos sectores”, sostuvo.
También explicó que el sistema financiero comenzó a recuperar capacidad de préstamo luego de un período en el que los bancos debieron mantener elevados niveles de encajes para absorber liquidez y contener presiones inflacionarias.

Crecimiento con menos empleo
Uno de los diagnósticos más relevantes de la jornada estuvo relacionado con el mercado laboral.
Veritier advirtió que el crecimiento económico actual presenta una característica novedosa: sectores que aumentan su producción sin generar proporcionalmente más empleo.
La incorporación de nuevas tecnologías, la automatización y la inteligencia artificial están modificando la demanda laboral en múltiples actividades.
“Hoy vemos sectores que crecen y, sin embargo, pierden puestos de trabajo. Es una realidad que obliga a pensar en la reconversión de habilidades y en nuevos modelos de negocio”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que muchas empresas deberán adaptarse a una economía más competitiva, donde la eficiencia, la innovación y la incorporación tecnológica serán factores determinantes para sostener el crecimiento.

¿Cómo escalar una empresa hoy?
Al cierre de su presentación, Veritier planteó que escalar una empresa en la Argentina actual requiere comprender el nuevo escenario macroeconómico y anticipar tendencias.
Entre los principales desafíos mencionó:
- Adaptarse a una economía con menor inflación.
- Aprovechar la futura expansión del crédito.
- Incorporar tecnología para ganar productividad.
- Prepararse para una competencia más abierta.
- Evaluar oportunidades vinculadas a sectores exportadores.
- Desarrollar estrategias frente a un mercado laboral en transformación.
Además, remarcó que la competitividad no depende únicamente del tipo de cambio, sino también de factores como la infraestructura, la carga tributaria, el acceso al financiamiento y la calidad institucional.
“La Argentina está atravesando un cambio profundo. Las empresas que logren entender hacia dónde va la economía y se adapten más rápido tendrán mayores posibilidades de crecer”, concluyó.





