En el Día del Padre, el multifacético cordobés presentó a Agustín, Olivia y Felipe, sus tres “enanos” que -en sus palabras- le “dan el gusto a la vida”.
Diseñador Industrial, Coach Ontológico, Gestor de Equipos, Biodescodificador, escritor, caricaturista, son solo algunas de las facetas de Ramiro Buteler. Asimismo, se describe como “autodidacta y gran tomador de vino”, además de destacar que corre, juega al fútbol y hace podcasts. Sin embargo, ante todo se considera un “papá full time de tres enanos”, rol que ejerce hace 18 años, desde la llegada de Agustín.
El primogénito, llegó al mundo en el año 2005, cuando Ramiro tenía 25 años y su pareja, Pamela, 22. “Hacía un año que estábamos juntos y el embarazo fue impecable”, recuerda. No obstante, una complicación en el parto le produjo a Agustín un retraso psicomotriz.
Al respecto, Buteler cuenta: “Él tiene certificado de discapacidad y motrizmente no se le nota tanto, pero sí intelectualmente”. Y reconoce que, aunque los “tomó por sorpresa, también unió mucho”. “No es lo que nos pasó, sino lo que hicimos con lo que nos pasó y tocó ir aprendiendo, que no fue fácil, porque nadie te dice qué hacer en ese caso y aunque estamos más adaptados como sociedad, sigue costando”, reflexiona.
Por su parte, Olivia actualmente tiene 12 y su papá rememora: “Era una rubiecita ojos claros que hablaba hasta por los codos y me desbordó, naciendo también esta idea de escribir sobre la familia”. Así, tiempo después vio la luz “Desbordado”, libro que en su primera entrega narra las vivencias con la pequeña de la casa.
“A ella la disfrutamos desde otro lugar, a una edad distinta, con trabajos estables, una casa… fue una experiencia diferente”, indica Buteler. Finalmente, Felipe se sumó “al equipo” -como dice Ramiro- en 2014 y, hoy tiene 8 años. “Es el gurrumín, el bichito de luz”, agrega, entre risas el coach ontológico que, luego, lanzó Desbordado 2 protagonizado por los varones del hogar.
Los Buteler, familia de rituales
Ramiro se define como “un padre compañero” y explica: “Si tengo que dar una conferencia, capacitación, ir a jugar al fútbol o lo que sea, intento que vengan conmigo para pasar tiempo de calidad, haciendo lo que sea”.
En este marco, revela las actividades que más disfruta junto a cada uno: “A Agustín le gusta todo lo que se compartir y festeja desde lavar el auto, ir a la verdulería o dormir la siesta. Es una bola de amor incondicional”.

“Feli está en una etapa en la que para él, todo lo que sea con su papá es divertido, sea hacer un asado o salir a correr”, añade. En cuanto a Olivia, expresa: “Ella está en una adolescencia a la que entró por un tobogán y trato de compartir el tiempo que ella me presta”. Y sigue: “Nos hemos propuesto salir a comer una vez al mes, los dos, solos”.
Igualmente, en conjunto, priman los “rituales”. Sobre los mismos, Ramiro Buteler señala: “Tenemos varios, como cocinar juntos o ir a darles un beso a la cama antes de dormir”. Y amplía: “Otro es la gratitud. Por ejemplo, agradecemos algo antes de comer y nunca puede ser lo mismo”.
A su vez, otro de estos se relaciona con los derechos y responsabilidades dentro de la vivienda. “Somos un equipo y todos tienen una función dentro de la cancha, como lavar los platos, tender sus camas, leer –detalla Buteler- y la idea es darles herramientas, nutrirlos mediante las tareas para que adquieran buenos hábitos”.
La felicidad, como legado
En torno a los desafíos que le plantea la paternidad, Buteler reveló: “Agustín y su discapacidad, como también todo lo que pasa a nivel sociedad, teniendo una adolescente”. “Presto mucha atención a la crianza consciente y uno prende las alertas sobre las redes sociales, el consumo, la sexualidad, el bullying”, sostuvo.

Más allá de eso, asegura que “la clave es disfrutar día a día” y que eso busca transmitirles. “Yo soy feliz, me gusta mi vida y quiero que ellos me recuerden disfrutando, porque si estoy así es porque paso mucho tiempo con ellos”, afirma.
“Le han puesto la sal a mi vida. Ellos le dan el gusto. Para mí es lo más lindo que me ha pasado es tener estos tres enanos que le dan sentido a mucho de lo que yo hago”, agrega. Y cierra: “La felicidad se construye y mi sueño es que sean felices. Veo mucho adulto que no le brillan los ojos y quiero que ellos sí puedan lograrlo, que conecten con lo que les gusta, que se acuesten cada noche sintiendo que aprovechan la vida”.






