
Seguir, pese a todo
Seguir, pese a todo Cuando llegué a su casa, ella me esperaba sentada en el medio de un sillón de dos cuerpos, como una reina que aguarda a sus visitas. Ella es Rosario, o Rochi, como la nombran a cada rato, y desde que puse un pie en su casa, no dejó de rondarme para











