El libro “After Ballet” de Rosina Gil es único como la historia de su autora. En un relato que entrelaza la superación personal con la expresión artística, Gil cuenta la trayectoria de una mujer cuya vida fue una constante “danza” entre mundos opuestos.
Desde sus comienzos humildes en una familia disfuncional pero con el amor de una madre y una abuela, la creación se convirtió para ella en una necesidad vital, un refugio donde podía construir realidades más luminosas que las que la rodeaban en su infancia.
Una herencia de contrastes
Su identidad es el resultado de una mezcla genética y temperamental única. Por un lado, la influencia de un padre artista plástico y antisistema, poseedor de un talento desbordante pero marcado por la ausencia. Por el otro, una madre ingeniera agrónoma, descrita como una mujer pragmática, inteligente y una auténtica luchadora con los pies en la tierra. Esta dualidad entre la “fuerza salvaje” y la “disciplina” terminó de moldearse cuando, a los ocho años, comenzó sus estudios de ballet clásico.
Es una historia de vida, eso es lo que lo hace aún más real. No es una ficción. Son relatos cortos acompañados de imágenes sobre la vida de Rosina y el paso del tiempo. En el libro están todos los protagonistas, todas sus historias y todas sus intimidades.
La disciplina como libertad
Lejos de coartar su esencia rebelde, el rigor del ballet le proporcionó las herramientas necesarias para forjar una personalidad llena de resiliencia y determinación.
En este proceso, el apoyo afectivo y el impulso constante de su abuela fueron fundamentales para alimentar su curiosidad insaciable y su espíritu cuestionador.
Rosina siempre va por sus sueños es un alma libre, pero consciente de su rol, de su perspectiva como mujer en una industria completamente tradicional, una institución en la que el sufrimiento que hay por detrás no es visible. Una sonrisa de punta a punta son las que la audiencia ve. Sin embargo, después de tantos no Gil consigue sus sueños y no para hasta lograr sus metas.
Comentario final y personal
Un libro imperdible. Un relato que en lo personal lo leí en una tarde a la vuelta de un viaje.
Una historia que te induce en un mundo no tan conocido por su audiencia. Rosina Gil logra hacer entender a los lectores cada sentimiento, cada detalle y cada visual que transmite.
El acompañamiento de las imágenes hacen más dinámica la lectura, pero también, más emocionante. Desde su niñez hasta el último aplauso de su carrera, la autora muestra su realidad, su contexto y su vida.
Calificación: ⭐⭐⭐⭐⭐




