El inicio de la Milan Fashion Week el pasado 23 de febrero marcó un hito histórico para la industria: es la primera edición de prêt-à-porter que se celebra tras el fallecimiento de los dos últimos grandes genios de la moda italiana, Giorgio Armani y Valentino Garavani.
Con su partida, no solo se despiden los “emperadores” del diseño, sino que se cierra una época dorada iniciada en los años 70 y 80, donde estos maestros unieron visión creativa y control empresarial para convertir a Italia en el epicentro del lujo mundial.
El trono vacío
La ausencia de los fundadores coincide con un momento de profunda inestabilidad en el sector del lujo. Ahora las grandes firmas están inmersas en una lucha por el trono constante; tan solo el año pasado debutaron 12 diseñadores al frente de casas como Chanel, Loewe, Dior y Balenciaga, un fenómeno insólito en la industria.
Esta rotación acelerada responde a una urgencia por resultados inmediatos.
Como explica la redactora Mariana Torres, los conglomerados pasaron de buscar diseñadores in-house anónimos a exigir el “star factor” como requisito indispensable para atraer nuevas audiencias en un panorama de incertidumbre financiera.
Los relevos bajo la lupa: Fendi, Gucci y Versace
En esta edición, todas las miradas se centran en movimientos estratégicos clave:
- Fendi: inició la era de Maria Grazia Chiuri, quien asume el mando tras casi una década en Dior.
- Gucci: apostó por Demna Gvasalia para revertir una crisis de ingresos que cerró el 2025 con una caída del 22%. El desafío del georgiano será equilibrar la esencia de la marca con su disruptiva visión.
- Versace: tras la salida de Donatella Versace y la adquisición por parte del grupo Prada, la firma optó por una pausa estratégica, cancelando su desfile en Milán para preparar un relanzamiento bajo la dirección de Pieter Mulier en septiembre de 2026.

La fórmula de la resurrección
El reto de “resucitar” firmas históricas no es nuevo, pero sí más complejo que nunca.
El ejemplo histórico de Karl Lagerfeld en Chanel demostró que una marca puede pasar de la irrelevancia a ser objeto de deseo global si logra conectar con su tiempo. Actualmente, nombres como Matthieu Blazy en Chanel están siguiendo este camino de reconocimiento.
Los nuevos nombres llamados a hacer historia
A pesar del vacío dejado por los maestros, las fuentes identifican a varios creativos con potencial para entrar al Olimpo de la moda:
- Jonathan Anderson (Dior): destacado por su capacidad para aunar arte, innovación y fluidez de género respetando el legado histórico.
- Robert Wun: el primer diseñador de Hong Kong en la Alta Costura de París, comparado con John Galliano por su técnica teatral y siluetas dramáticas.
- Daniel Roseberry (Schiaparelli): revitalizó la firma con una estética escultórica y culturalmente relevante.
- Daniel Lee (Burberry): reconocido por su habilidad para diseñar “productos culturales” y virales, como ya demostró transformando Bottega Veneta.

El futuro del Made in Italy y del lujo global depende ahora de estos nuevos arquitectos, quienes deben navegar entre la artesanía tradicional y las exigencias de un consumidor digital cada vez más difícil de fidelizar.




