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La menopausia también transforma el cerebro: cómo impacta en la memoria, el sueño y las emociones

La menopausia no sólo marca el final de la etapa reproductiva femenina. También implica una transformación neurológica que puede afectar la memoria, el descanso, el estado de ánimo y hasta aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Así lo plantea la neurocientífica española Raquel Marín, catedrática de Fisiología de la Universidad de La Laguna, quien sostiene

Revista OCIOhace 1 hora
La menopausia también transforma el cerebro: cómo impacta en la memoria, el sueño y las emociones

La menopausia no sólo marca el final de la etapa reproductiva femenina. También implica una transformación neurológica que puede afectar la memoria, el descanso, el estado de ánimo y hasta aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

Así lo plantea la neurocientífica española Raquel Marín, catedrática de Fisiología de la Universidad de La Laguna, quien sostiene que los síntomas frecuentes de esta etapa tienen una explicación directa en el funcionamiento cerebral.

La especialista asegura que las hormonas sexuales femeninas cumplen también funciones cerebrales esenciales. “Las hormonas sexuales femeninas son hormonas cerebrales. Cumplen un montón de funciones en el cerebro a lo largo de la vida”, explica.

El cerebro y su dependencia de los estrógenos

El cerebro necesita un enorme aporte de energía para funcionar correctamente. Aunque representa una pequeña parte del cuerpo, consume grandes cantidades de glucosa y oxígeno, y depende de una extensa red de vasos sanguíneos para abastecerse.

En ese proceso, los estrógenos cumplen un papel clave: ayudan a regular el flujo sanguíneo y facilitan la captación de glucosa por parte de las neuronas.

Cuando los niveles hormonales comienzan a disminuir, especialmente durante la perimenopausia, esa comunicación entre hormonas y neuronas se altera. Como consecuencia, aparecen síntomas como la dificultad para concentrarse, los olvidos frecuentes y la sensación de “niebla mental”.

Además, los estrógenos participan en el equilibrio de grasas del cerebro, uno de los órganos con mayor contenido lipídico del organismo. Sin esa estabilidad, la comunicación neuronal pierde eficiencia.

Una transición neurológica

Para Marín, la menopausia debe entenderse como una transición neurológica y no únicamente ginecológica.

“El cerebro es el principal órgano gestor de nuestra vida. Ese descenso hormonal típico desde la perimenopausia llega a afectar muchas funciones”, sostiene.

Los trastornos del sueño, los sofocos y los cambios cognitivos tienen relación con alteraciones en regiones específicas del cerebro. Las áreas encargadas de regular la temperatura corporal y los ciclos de descanso son especialmente sensibles a la caída hormonal.

En ese sentido, la especialista destaca que actualmente existen tratamientos que actúan directamente sobre mecanismos neurológicos para aliviar síntomas como los sofocos.

El vínculo entre menopausia y Alzheimer

Uno de los aspectos más relevantes señalados por la investigadora es la relación entre la menopausia y el aumento del riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Según explica, los estrógenos funcionan como una especie de sistema de protección neuronal: ayudan a defender las neuronas frente a sustancias tóxicas y colaboran en la eliminación de agregados asociados al deterioro cerebral.

“Cuando tiene lugar la menopausia, con ese declive hormonal, aumenta el riesgo de Alzheimer”, advierte Marín.

Sin embargo, aclara que esto no implica que todas las mujeres desarrollen la enfermedad, sino que disminuye parte de la protección natural del cerebro.

Emociones, ansiedad y sexualidad

Los cambios emocionales que suelen acompañar esta etapa también tienen un correlato neurológico. La ansiedad, la irritabilidad, la desmotivación y las alteraciones del ánimo responden al impacto hormonal sobre los centros cerebrales que regulan las emociones.

En cuanto a la sexualidad, Marín sostiene que la disminución de la libido suele ser transitoria y que, una vez estabilizada la menopausia, el deseo puede recuperarse.

“La sexualidad está muy relacionada con nuestro estado mental y emocional”, afirma la especialista, quien destaca la importancia de la autoestima, el acompañamiento emocional y la comunicación de pareja durante esta transición.