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Síndrome del ejecutivo o workaholism: Qué es y cómo detectarlo

Vacacionar, hoy, puede ser incompatible con la realidad económica del país. Sin embargo, para algunos se trata de una imposibilidad por la dedicación excesiva hacia su trabajo. ¿Cuándo la sobreimplicación se vuelve peligrosa?

Clara Angeletti26 de dic de 2023
Síndrome del ejecutivo o workaholism: Qué es y cómo detectarlo

Excederse de las horas laborales requeridas, dejar de lado encuentros sociales en virtud de dedicar más tiempo a tareas de índole profesional y posponer el descanso son algunos de los síntomas que caracteriza al workaholism o ‘síndrome del ejecutivo’ que refiere a la adicción al trabajo. 

Aunque Melisa Mirabet, Psicóloga Clínica (MP: 65390) y Profesora, aclara que esta condición “aún no se encuentra en los manuales”, señala también que refiere a un “cuadro clínico que permite reconocer un conjunto de comportamientos globales de las personas que afecta su salud psíquica y física”.

En este sentido, explica que los ‘workaholics’ son quienes “desarrollan un puesto laboral con sobreimplicancia”. Entre lo laboral y lo personal no hay un punto de corte. Además, no rechazan proyectos y, por el contrario, les cuesta decir que no, delegar y consideran que todo debe pasar por su supervisión”, detalla.

Así, la profesional indica que “el trabajo se vuelve el centro de la vida y se antepone a otras áreas”. En tanto, sobre las causas, en un estudio (2009), Enrique Castañeda Aguilera, reflexiona algo aplicable a los tiempos que corren: “La cultura organizacional actual favorece este tipo de actitudes. El control de presupuestos provoca que haya gente que asume la función de dos cargos o más. Por otro lado, el fantasma del desempleo atemoriza a la mayoría, así que los trabajadores tienden a aferrarse a su empleo”.

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Por su parte, en diálogo con Ocio, Mirabet añade que las personas “más propensas a desarrollar el síndrome tienen un perfil obsesivo, controlador, con alto compromiso organizativo y tendencia al perfeccionismo”.  “Pueden ser manipuladores, negadores de la situación y justifican ese comportamiento”, sostiene, a su vez.

Asimismo, en cuanto a las causas, reflexiona: “A veces es para mantener, inconcientemente, un status económico o social ya que piensan que al trabajar más, serán más valorados”.

Y, respecto a las consecuencias, profundiza: “Puede generar desconcentración, falta de motivación, ya que dedicar mucho tiempo a las tareas no implica necesariamente ser productivo; repercute en los vínculos y puede haber afecciones en términos de salud, como insomnio, mal humor o generar otras adicciones como al café o cigarrillo para sostener las horas de trabajo”.

Finalmente, la profesional concluye: “Ser dedicado al trabajo es desarrollar las tareas con profesionalismo pero no hay que dejar que nuestra identidad dependa de nuestro hacer y una terapia cognitivo conductual, por ejemplo, puede ayudar a mantener el bienestar”.

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