Uniendo Puntos es un proyecto familiar que se aleja de las teorías abstractas para proponer una espiritualidad “bajada a tierra”.
Definidos como una familia que pone sus experiencias de evolución al servicio de la comunidad, sus integrantes sostienen una premisa fundamental: “No nos creas, comprobalo, porque cuando vos comprobas, le pones tu propia esencia”.
En conversación con Revista Ocio, Lucía y Julieta Castoldi contaron cómo surgió Uniendo Puntos y cómo cambió sus vidas.
El origen: uniendo los puntos de una familia
El proyecto tiene una raíz personal. Nace de la historia de tres hermanas y sus padres, quienes decidieron tomar distintos caminos de sanación. Mientras uno exploraba lo energético-espiritual, el otro se enfocaba en lo terrenal y la salud física.
Al ver que los mensajes en el fondo representaban algo similar, asumieron su misión: “traducir esos varios idiomas que parecen distintos a un mismo idioma: la energía del amor”, comenzó Lucía. Desde muy chicas hicieron terapias y se hicieron preguntas para ellas mismas que en su momento pensaron en que era una herramienta que le podía servir a los demás.

“Somos una familia que compartimos y ponemos al servicio de nuestra comunidad todas las experiencias que a nosotros nos han servido para evolucionar en nuestra vida”, continuó Julieta. Ambas explicaron que son herramientas de sus propias experiencias.
Aunque el concepto venía construyéndose, Uniendo Puntos nació formalmente en enero de 2020, apenas dos meses antes de la pandemia. Este contexto global aceleró su expansión, ya que la gente comenzó a buscar respuestas y autoconocimiento en medio del encierro.
Lucía contó cómo la gente empezó a preguntarle por distintos servicios o cursos que los acercaran con sus energías y con la espiritualidad. Lo que empezó como un canal para compartir sugerencias y meditaciones, pasó a ser un trabajo y un servicio de vida.
Ritualizar la vida: la propuesta de Uniendo Puntos
“Uniendo Puntos es un espacio para toda persona que desee conectar con su ser y permitir sentirse”, dijeron.
Lejos de presentarse como maestros, se definen como guías que buscan empoderar al otro. Su oferta es variada y abarca diferentes niveles de conexión. Julieta explicó algunos de los servicios que incluyen como: instancias individuales, es decir, sesiones terapéuticas donde se trabaja el proceso personal de cada persona que consulta.
También cuentan con prácticas grupales como clases de yoga o meditaciones colectivas. Además hacen eventos y ceremonias, alianzas de parejas, como así también retiros.
En Whatsapp tienen una comunidad. “Lo único que se comparte son dos momentos: uno al principio del mes donde se intenciona, cada persona escribe la intención para ese mes y a fin de mes la gente cuenta cómo se le manifestó o como lo vivió”, explicó Julieta.

Además, ellas mandan un ritual para activar esa intención, “entonces se comprueba cómo la energía es sostenida por la red y cómo uno cuando se anima a pedir ayuda o a abrirse ocurren momentos que te ayudan en ese proceso. A ese grupo se puede ingresar haciendo click acá.
“Nosotros buscamos empoderar a las personas a través de las herramientas que compartimos, nosotros no hacemos nada en el otro; es el otro a través de lo que nosotros le vamos compartiendo”, afirmó Julieta.
Las energías para este 2026
El 17 de febrero empezó el Año Nuevo Chino que es representado por un “caballo de fuego”. “Es un cambio muy fuerte, el caballo de fuego es de mucha energía colectiva, por eso se sentía como que el año no terminó”, expresó Julieta.
Las fundadoras expresaron que es un “reseteo”, hay que soltar lo negativo para abrirse a lo positivo y no seguir repitiendo procesos. “No desde el miedo sino siendo consciente, entendiendo lo que eso significa y entender que es el cambio que elegimos”, explicó Lucía.
Su consejo para transitar este ciclo es claro: “hacer foco en la presencia, es decir, estar lo más presente posible en cada momento”, aconsejó Lucía. Además proponen “animate a ser tu propio consejero, a ser tu propio terapeuta y después ir a terapia”, dijo Julieta haciendo referencia a esta práctica de dejar de buscar la respuesta afuera y empoderarte desde la experiencia de uno.
El propósito de ambas, el “por qué hacen lo que hacen” es una respuesta unánime: por amor. Pero no un amor romántico, sino entendido como energía vital y raíz de toda solución. “Para mí le da una razón a mi existencia, es el propósito de mi ser y le da sentido a mi vida”, concluyó Julieta.
Uniendo Puntos continúa así su camino, invitando a otros a recordar su propio poder y a honrar la vida a través de la experiencia compartida.




