La proteína es un nutriente esencial para la salud, pero gran parte de la población no alcanza la cantidad necesaria para un funcionamiento adecuado del organismo. Según organizaciones internacionales, la ingesta insuficiente puede provocar fatiga crónica, caída del cabello, baja inmunidad y pérdida de masa muscular, entre otros efecto.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alrededor de 0,8 gramos de proteína por kilo de peso corporal por día, mientras que quienes entrenan fuerza o resistencia pueden necesitar entre 1,2 y 2 g/kg diarios, según el American College of Sports Medicine.
“Además de alcanzar una cantidad adecuada según el estilo de vida, es importante distribuir la ingesta proteica a lo largo del día”, explica la nutricionista Ana Cristina Gutiérrez, integrante del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife
Síntomas de una alimentación baja en proteínas
El déficit proteico puede pasar desapercibido al inicio, pero sus efectos se acumulan. Entre las señales más frecuentes se encuentran:
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Pérdida de masa muscular y debilidad
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Cansancio persistente
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Baja inmunidad y mayor frecuencia de infecciones
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Caída del cabello y uñas frágiles
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Hinchazón por alteración de proteínas sanguíneas
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Cambios de humor y dificultad para concentrarse
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Mayor riesgo de fracturas óseas
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Hambre constante
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Alteraciones metabólicas y hormonales
En casos severos, la falta de proteínas puede incluso comprometer órganos como el hígado y afectar el transporte de lípidos, favoreciendo esteatosis hepática.
Cuándo consultar y cómo asegurarse un aporte adecuado
Como muchos de los síntomas también aparecen en otras condiciones, los profesionales recomiendan consultar con un nutricionista o médico ante sospechas.
El especialista puede evaluar el caso y, si corresponde, sugerir ajustes en la alimentación o la incorporación de suplementos como proteína de suero, o alternativas vegetales como soja o arveja para equilibrar la ingesta.
Más allá del gimnasio: un nutriente para la vida diaria
Aunque suele asociarse con entrenamiento y masa muscular, la proteína es clave para funciones vitales como la síntesis de hormonas, la reparación de tejidos, la inmunidad y la estabilidad energética.
Asegurar su consumo suficiente no solo mejora el rendimiento físico, sino también el bienestar general y la salud a largo plazo.




