Andrés Mountbatten-Windsor, hijo de la reina Isabel II y hermano del rey Carlos III, fue detenido por la policía el día de su 66º cumpleaños.
Un giro crítico en la investigación
La investigación actual se centra en el presunto uso indebido de su posición como cargo público, un delito que el código penal británico considera de extrema gravedad y que podría acarrear una pena de cadena perpetua al ser calificado como alta traición.
A pesar de que el investigado niega todas las acusaciones, la policía analiza nuevos documentos hallados en los archivos de Jeffrey Epstein. Estos archivos contienen una lista de “oportunidades comerciales de alto valor” y sugieren que el magnate habría organizado viajes y encuentros privados aprovechando la influencia y contactos de Andrés cuando este se desempeñaba como enviado especial para el comercio internacional.
Filtración de información confidencial
Uno de los puntos más delicados de la pesquisa involucra correos electrónicos desclasificados que revelarían que Andrés habría compartido información económica confidencial del Gobierno británico con Epstein. Estos datos estarían relacionados con las relaciones comerciales del Reino Unido con Hong Kong y Singapur durante el año 2010.
Asimismo, las autoridades de Thames Valley investigan acusaciones sobre una mujer que habría sido enviada por Epstein al Reino Unido para mantener un encuentro sexual con Andrés mientras este cumplía sus funciones oficiales.
El “cordón sanitario” de la Corona
La respuesta del Palacio de Buckingham fue formal y clara.
El rey Carlos III emitió un comunicado expresando su “más profunda preocupación” y reiterando que la ley debe seguir su curso con total transparencia. La Corona manifestó su plena disposición a colaborar con las autoridades competentes, dejando claro que el investigado no contará con tratos de favor ni protección institucional.
Andrés evitó el juicio mediante un acuerdo extrajudicial de 14 millones de libras, supuestamente financiado en gran parte por su madre y su hermano. Sin embargo, tras la reciente muerte de Giuffre en abril de 2026 y la aparición de nuevas pruebas que contradicen la versión de Andrés, el apoyo familiar se ha desvanecido.
Actualmente, Andrés Mountbatten-Windsor permanece en dependencias policiales mientras continúa el proceso judicial que determinará su responsabilidad en estos cargos de corrupción y traición. Aunque ocupa la octava posición en la línea sucesoria, su futuro legal parece haberlo distanciado definitivamente de la institución que alguna vez representó.




