París se convirtió en el escenario donde la firma francesa Maisons du Monde presentó su colección primavera-verano 2026.
La propuesta dibuja un futuro donde la decoración es sensorial, serena y duradera, transformando la casa en un refugio que acompaña el ritmo real de la vida.
Cuatro universos para una nueva forma de habitar
La colección se articula a través de diversos estilos que buscan construir espacios personales sin rigideces.
Los años sesenta presenta una revisión contemporánea de los códigos de los sesenta con formas angulares, maderas claras y metales cepillados en una paleta de azul cielo y tonos arena.
Inspirado en los invernaderos del siglo XIX, los jardines interiores, utilizan materiales como el ratán, mimbre y vidrio soplado para integrar el exterior con el interior de forma natural.
Dolce Vita se posiciona como uno de los más contundentes, utilizando maderas oscuras y terciopelos. Su paleta está dominada por el burdeos, uno de los colores estrella de 2026.
Inspiración finca viajera hace una celebración de la artesanía y la imperfección, donde los muebles parecen esculturas de madera maciza y cerámica con relieve en tonos tierra.

TAMSA: El viaje sensorial de Sarah Poniatowski
Uno de los puntos clave de la temporada es la colaboración exclusiva con la diseñadora e interiorista Sarah Poniatowski, titulada TAMSA.
Inspirada en un pequeño pueblo marroquí, esta cápsula de 31 piezas celebra la artesanía contemporánea a través de terracotas cálidos, amarillo azafrán y toques de turquesa. Se trata de una propuesta multifuncional y luminosa diseñada para integrarse tanto en el interior como en el exterior del hogar.
La paleta cromática: el azul como protagonista
Para el 2026, el color se convierte en una herramienta emocional. Aunque Pantone ha seleccionado el Cloud Dancer como color del año, Maisons du Monde apuesta por su propio favorito: un azul claro denominado AZUR. Este tono, casi pastel, busca aportar frescura y equilibrio visual, funcionando como contrapunto a las maderas oscuras predominantes.
Además, la firma destaca tres grupos cromáticos esenciales:
- Tonos tierra y arcilla para aportar estabilidad.
- Neutros orgánicos como el marfil y el crudo como base atemporal.
- Colores profundos como el verde intenso, el índigo y el ya mencionado burdeos para acentos con carácter.
La naturalidad como el nuevo lujo
La visión de 2026 refuerza la idea de que la naturalidad es el nuevo lujo. La colección prioriza materiales honestos y con carácter, como la madera maciza (con certificación FSC™), fibras vegetales, cerámica artesanal y textiles de lino o algodón.
Según los expertos citados en las fuentes, esta tendencia marca el fin de ciertas decoraciones más rígidas, dando paso a piezas vintage, volúmenes orgánicos y una búsqueda constante de lo auténtico y lo vivido.




