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Salud mental en Córdoba: más del 15% de la población presenta altos niveles de malestar psicológico

Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba detectó un deterioro sostenido del bienestar emocional respecto de las mediciones realizadas en la década de 1990. El desempleo, la precarización laboral, las dificultades económicas y los bajos niveles educativos aparecen entre los factores más asociados al problema.

Revista OCIOhace 6 horas
Salud mental en Córdoba: más del 15% de la población presenta altos niveles de malestar psicológico

El malestar psicológico en la ciudad de Córdoba alcanza niveles que generan preocupación entre especialistas e investigadores. Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) reveló que más del 15% de la población presenta niveles altos o muy altos de malestar psicológico, mientras que cerca del 75% se ubica en una franja media.

La investigación se desarrolló sobre una muestra de 867 personas adultas de distintos barrios de la capital provincial y muestra una tendencia creciente en comparación con estudios similares realizados durante la década de 1990.

Los resultados indican que el indicador promedio de malestar psicológico se ubica actualmente en 23,6 puntos, superando los registros de 1993 y 1998, cuando se habían registrado 19,3 y 21,8 puntos respectivamente.

Según explicaron los investigadores, el concepto de malestar psicológico no se refiere a enfermedades psiquiátricas ni diagnósticos clínicos, sino a la manera en que las personas perciben y afrontan las condiciones de su vida cotidiana.

“Nos interesaba cómo se sienten las personas frente a las condiciones de su vida y cómo afrontan esas dificultades”, señaló la psicóloga Jaschele Burijovich, integrante del equipo que llevó adelante el relevamiento.

El impacto de la situación laboral y económica

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con las condiciones de empleo. Las personas desempleadas registraron algunos de los niveles más elevados de malestar psicológico. Sin embargo, quienes se desempeñan en trabajos informales mostraron indicadores similares, lo que pone en evidencia que la calidad del empleo resulta tan importante como la posibilidad de acceder a un puesto laboral.

La investigación también identificó una estrecha relación entre las dificultades económicas y el bienestar emocional. A medida que aumenta el denominado “estrés económico”, entendido como la percepción de que los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos, se incrementan los niveles de malestar psicológico.

La educación, un factor de protección

El nivel educativo apareció como otro de los elementos con mayor incidencia. Las personas con menor formación académica registraron los puntajes más altos de malestar, mientras que quienes alcanzaron estudios de posgrado exhibieron los niveles más bajos.

No obstante, los especialistas aclararon que estos datos reflejan asociaciones estadísticas y no relaciones directas de causa y efecto. En ese sentido, señalaron que una mayor educación suele estar vinculada a mejores oportunidades laborales y condiciones socioeconómicas más favorables, factores que también influyen sobre el bienestar emocional.

Mujeres y sectores vulnerables, entre los más afectados

El estudio detectó además diferencias significativas por género. Las mujeres registraron niveles de malestar psicológico superiores a los de los hombres, una situación que los investigadores vinculan con desigualdades estructurales relacionadas con los ingresos, las oportunidades laborales y las tareas de cuidado.

El cruce de variables permitió identificar al grupo más vulnerable desde el punto de vista de la salud mental: mujeres con bajo nivel educativo y dificultades de inserción laboral. Según los especialistas, la combinación de estos factores potencia los efectos negativos sobre la calidad de vida y el bienestar cotidiano.

El rol de las redes de apoyo y las experiencias digitales

La investigación también analizó el impacto de las redes sociales y los vínculos de apoyo emocional. Los resultados muestran que las personas que reportan experiencias negativas en entornos digitales presentan mayores niveles de malestar psicológico que aquellas que describen interacciones positivas.

Por el contrario, quienes cuentan con redes de apoyo afectivo, familiar o comunitario muestran una mayor capacidad para enfrentar situaciones adversas. Los investigadores sostienen que estos vínculos pueden actuar como un importante factor de protección, incluso en contextos económicos complejos.

Los resultados del estudio aportan evidencia sobre el deterioro sostenido del bienestar emocional en Córdoba y refuerzan la necesidad de profundizar políticas públicas orientadas a la salud mental, especialmente entre los sectores más vulnerables de la población.