Durante años se difundió la idea de que ocho horas de sueño representan la medida perfecta para el descanso. Sin embargo, la realidad es mucho más diversa, ya que el descanso no impacta de la misma manera en todas las personas.
Según la doctora Alba García Aragón, especialista en sueño, el parámetro fundamental para determinar si dormimos lo suficiente no es la cifra exacta, sino los indicadores de funcionamiento diurno; es decir, cómo nos sentimos al estar despiertos.
Las señales que revelan tu descanso ideal
Más allá de las aplicaciones de seguimiento de sueño, existen señales físicas y emocionales que indican si hemos descansado adecuadamente. Si una persona logra despertarse con relativa facilidad, mantiene una buena capacidad de atención, estabilidad emocional y no sufre de somnolencia excesiva durante el día, es muy probable que esté cumpliendo con sus necesidades de sueño.
Por el contrario, si te sientes irritable, desconcentrado o te cuesta mucho levantarte, es posible que te falte descanso o que la calidad de tu sueño no sea la adecuada.
“Short sleepers” y “long sleepers”: los extremos genéticos
La ciencia identificó variantes fisiológicas, determinadas genéticamente, que explican por qué no todos necesitamos lo mismo. Dentro de estas variantes existen dos perfiles principales:
- Short sleepers: personas que funcionan correctamente con apenas cinco o seis horas de sueño sin sufrir consecuencias negativas.
- Long sleepers: individuos que requieren más de nueve o diez horas para mantener un rendimiento óptimo durante el día.

No es sólo cuánto, sino cómo dormimos
Incluso si se cumple con el número de horas necesario, el descanso puede verse saboteado por despertares frecuentes, horarios irregulares o la falta de rutinas. La doctora García Aragón advierte que, si los síntomas de cansancio o irritabilidad persisten a pesar de dormir lo que parece suficiente, es esencial buscar una evaluación especializada para identificar qué factores están interfiriendo de forma individualizada.
Guía práctica para una mejor higiene del sueño
Para quienes buscan mejorar la calidad de su descanso, la experta recomienda una serie de hábitos fundamentales:
- Mantener horarios fijos: acostarse y levantarse a la misma hora, incluso los fines de semana.
- Ambiente óptimo: la habitación debe estar en silencio, a oscuras y con una temperatura de entre 19 y 21 °C.
- Rutina de relajación: realizar actividades como lectura, meditación o ejercicios de respiración antes de dormir para que el cuerpo “baje revoluciones”.
- Sincronización natural: exponerse a la luz solar durante el día ayuda a regular los ritmos circadianos.
- Evitar estimulantes y pantallas: se recomienda dejar el uso de pantallas una o dos horas antes de dormir y evitar el consumo de alcohol, cafeína o cenas pesadas.
En definitiva, dormir bien no se trata de alcanzar una cifra mágica, sino de encontrar el equilibrio personal que permita vivir mejor según el ritmo de cada cuerpo.





