La marcha de Ni Una Menos volvió a colmar este miércoles 3 de junio la Plaza de los Dos Congresos en Buenos Aires, en el marco del undécimo aniversario del movimiento que nació en 2015 para denunciar la violencia machista y los femicidios en Argentina. La movilización tuvo como una de sus principales protagonistas a la cantante Cazzu, quien fue la encargada de leer el documento central ante una multitud.
La jornada estuvo atravesada por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba y cuyo cuerpo fue hallado durante el último fin de semana. Su caso se convirtió en uno de los ejes centrales de la protesta y motivó un fuerte reclamo de justicia.
Acompañada sobre el escenario por la actriz Thelma Fardín, Cazzu dio lectura a un texto que cuestionó duramente al gobierno nacional y denunció lo que las organizaciones feministas definieron como una postura “negacionista de la violencia patriarcal”.
“Nuestras vidas no son desechables. Las vidas de las pibas valen”, expresó la artista, en uno de los pasajes más aplaudidos de su intervención.
El caso Agostina Vega, en el centro de la movilización
El documento hizo especial énfasis en la respuesta institucional frente al crimen de la adolescente cordobesa. Las organizaciones convocantes reclamaron la renuncia del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez.
Según señalaron, existió una “desidia organizada” por parte de sectores del sistema judicial y de seguridad, situación que favoreció la impunidad y las demoras en la investigación.
También hubo cuestionamientos dirigidos a la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, por haber calificado el hecho como un “homicidio” y no como un femicidio. Para las organizaciones, esa definición desconoce la existencia de una problemática estructural vinculada a la violencia de género.
La jornada concluyó con una consigna que volvió a resonar en todo el país: “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, reafirmando la vigencia de un reclamo que, once años después de su primera convocatoria, continúa ocupando un lugar central en la agenda pública argentina.





