Ver la pantalla del celular, leer una etiqueta en el supermercado o firmar un documento parecen acciones simples. Sin embargo, para quienes superan los 40 años, estas tareas pueden convertirse en un verdadero desafío visual. La presbicia —la progresiva dificultad para enfocar objetos cercanos— es un fenómeno fisiológico que aparece entre los 40 y los 45 años y se intensifica con el paso del tiempo.
Lejos de ser una enfermedad, la presbicia es una consecuencia natural del envejecimiento del ojo. El cristalino, la lente interna encargada de enfocar, pierde flexibilidad y capacidad de acomodación, lo que genera visión borrosa en distancias cortas. Sumado a esto, factores como la luz tenue o la lectura prolongada pueden potenciar los síntomas, que van desde la fatiga visual hasta la necesidad de alejar objetos para verlos con claridad.
Más del 25% de la población mundial presenta presbicia clínicamente significativa, y en regiones con menor acceso a salud visual esa cifra puede llegar al 50%. Según estudios publicados en The Lancet Global Health, la presbicia no tratada afecta la productividad, el aprendizaje y la independencia, sobre todo en un contexto cada vez más digital.
Cuándo consultar y cómo se diagnostica
Los especialistas recomiendan realizar un control oftalmológico anual a partir de los 40 años o antes si aparecen síntomas. La evaluación incluye pruebas de visión cercana y lejana, medición de presión ocular y análisis del fondo de ojo para descartar otras patologías.
Un diagnóstico temprano no solo permite elegir el tratamiento adecuado, sino que también ayuda a detectar condiciones relacionadas con la edad que pueden pasar desapercibidas.
Tratamientos disponibles y una innovación en el país
Tradicionalmente, la presbicia se ha tratado con anteojos (monofocales o progresivos), lentes de contacto o procedimientos quirúrgicos como el láser o el implante de lentes intraoculares.
Hoy, Argentina incorpora una nueva alternativa: Nearlea®, un colirio oftálmico a base de pilocarpina 1,25% desarrollado por Laboratorio Elea y aprobado por ANMAT. Se trata de la primera opción farmacológica no invasiva y reversible disponible en el país para mejorar la visión cercana.
El medicamento actúa reduciendo el tamaño de la pupila para aumentar la profundidad de foco y estimular el músculo ciliar, favoreciendo el enfoque. Su efecto comienza entre los 15 y 30 minutos después de la aplicación y puede durar hasta 8 horas. En estudios clínicos, hasta el 64% de los pacientes mostró mejoras significativas, incluyendo aquellos que ya se habían sometido a cirugía refractiva.
Si bien mostró un buen perfil de seguridad, se recomienda siempre consultar al oftalmólogo antes de utilizarlo para evaluar la indicación y descartar otras condiciones oculares.
Ver bien para vivir mejor
La presbicia impacta directamente en la calidad de vida, y a medida que la población envejece y aumenta el uso de pantallas, su relevancia en términos de salud pública crece. Acceder a controles oftalmológicos y a tratamientos adecuados —sean ópticos, quirúrgicos o farmacológicos— permite mantener la autonomía y el bienestar en la vida cotidiana.
Ver bien no es solo una cuestión de salud visual: es clave para la productividad, la independencia y la calidad de vida a cualquier edad.




