Calor extremo, agendas apretadas, balances emocionales y compromisos sociales que se superponen: diciembre en Argentina suele vivirse como una verdadera maratón. En este contexto, no es extraño que muchas personas lleguen al final del año con un cansancio profundo, dificultad para descansar y una sensación persistente de saturación. Frente a este escenario, la psicóloga y sexóloga Florencia Faiatt, creadora de My Yoga Flower, comparte una rutina express de yoga pensada para relajar el sistema nervioso y recuperar algo de calma en medio del cierre anual.
Cuando el cuerpo avisa que necesita frenar
Según explica Faiatt, durante las últimas semanas del año se incrementan las consultas por tensión muscular, insomnio y agotamiento emocional. “El cierre de ciclos suele mantener elevados los niveles de cortisol, la hormona del estrés, lo que impacta directamente en el descanso y en la energía diaria”, señala. Cuello, hombros y espalda son las zonas donde más se acumula esta carga, generando molestias que no siempre se alivian solo con dormir más.
Yoga breve y consciente, incluso para quienes no practican
La propuesta de la especialista se basa en una rutina de 12 a 15 minutos, sin necesidad de experiencia previa ni elementos especiales. El objetivo es activar el sistema parasimpático —responsable de los estados de relajación—, disminuir la tensión corporal y favorecer una pausa consciente en medio del ritmo acelerado de diciembre.
Paso a paso: una rutina para el final del día
Respiración consciente (2 a 3 minutos)
Comienza con respiraciones lentas y profundas, llevando el aire al abdomen y extendiendo la exhalación. Este ejercicio ayuda a bajar el ritmo cardíaco y aquietar la mente en pocos minutos.
Liberación de cuello y hombros (3 a 4 minutos)
Movimientos suaves que combinan tensión y relajación consciente permiten soltar contracturas típicas del estrés acumulado. Incluye elevación de hombros y estiramientos laterales del cuello, siempre sin forzar.
Posturas de apertura y descanso (5 a 7 minutos)
Secuencias simples como Gato–Vaca, Postura del Niño e Hilo en la aguja ayudan a movilizar la columna, liberar la espalda y relajar zonas donde se concentra la carga emocional.
Cierre con pausa consciente (1 a 2 minutos)
La rutina finaliza retomando la respiración y llevando la atención a aspectos positivos del año que termina, como forma de integrar cuerpo y emoción.
Pequeños hábitos que hacen la diferencia
Además de esta práctica, Faiatt recomienda sumar micro-pausas durante el día, hidratarse bien, caminar al aire libre y aprender a poner límites. “El agotamiento crónico no debería naturalizarse. Si el cansancio persiste, es importante consultar con un profesional”, advierte.
Lejos de sumar otra exigencia a la agenda, esta rutina propone algo simple: frenar unos minutos. En un mes donde todo parece acelerarse, bajar un cambio también puede ser una forma de cerrar el año con más presencia y empezar el próximo con mayor claridad.




