Por Juliana Lucero
El verano vuelve a poner a las sierras de Córdoba en el centro de las elecciones turísticas. A lo largo del mapa provincial, destinos consolidados ofrecen una combinación cada vez más valorada: naturaleza cercana, actividades al aire libre y servicios pensados para el descanso. Entre ellos, Jesús María, Mina Clavero y Río Ceballos destacan por su diversidad de paisajes y experiencias.
Lejos de los grandes traslados, estas localidades permiten pasar del cemento al agua, del bar al río o de la caminata serrana a la mesa regional en cuestión de minutos. Una fórmula simple que explica su atractivo sostenido temporada tras temporada.
Naturaleza a pasos del centro
En el norte cordobés, Jesús María combina patrimonio histórico con un diferencial poco común: una reserva natural prácticamente integrada al casco urbano. La Reserva Natural Parque del Oeste permite adentrarse en un ecosistema serrano a pocos metros del microcentro, con senderos, río y un microclima que invita a bajar el ritmo.
La experiencia se completa con una fuerte identidad cultural. Museos, el legado jesuítico, el Camino Real y una gastronomía marcada por las parrillas y los productos regionales convierten a la ciudad en una opción equilibrada entre paseo y descanso.
El agua como protagonista
En el Valle de Traslasierra, Mina Clavero vuelve a confirmar su lugar como uno de los clásicos del verano cordobés. Su principal fortaleza es el agua: tres ríos con características distintas —fría, tibia y templada— que dan lugar a balnearios, playas de arena, cascadas y sectores profundos para nadar.
La cercanía entre los puntos turísticos es parte del encanto. Caminar desde el centro hasta el río, alternar entre balnearios o combinar agua y montaña sin grandes traslados convierte a Mina Clavero en un destino ideal para familias, grupos y escapadas relajadas.
Sierras Chicas en clave relax
En Río Ceballos, el paisaje serrano se fusiona con actividades al aire libre y una oferta turística accesible. El Dique La Quebrada es el gran atractivo: canotaje, caminatas, mates a la orilla del lago y senderos que conducen a cascadas y miradores naturales.
La propuesta se completa con una gastronomía que apuesta a platos abundantes, buena atención y precios moderados, consolidando al destino como una opción cercana para quienes buscan naturaleza sin resignar comodidad.



