La mamografía, conocida históricamente como una aliada central en la detección temprana del cáncer de mama, podría sumar un nuevo rol en el cuidado de la salud femenina. Investigadores del Mount Sinai Health System, en Nueva York, analizan si este estudio de rutina puede ofrecer señales tempranas sobre el riesgo de enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en mujeres.
La clave está en las llamadas calcificaciones arteriales mamarias, depósitos de calcio que aparecen en las arterias del seno y que, aunque visibles en muchas mamografías, rara vez se informan de manera sistemática a las pacientes. Según los especialistas, este hallazgo podría transformarse en una valiosa alerta preventiva.
Una señal que suele pasar inadvertida
Las calcificaciones arteriales mamarias no deben confundirse con las micro o macrocalcificaciones del tejido mamario, que en general son benignas o se analizan por su posible vínculo con el cáncer. En cambio, estas calcificaciones se asocian con mayor frecuencia a riesgo cardiovascular, explicó la doctora Laurie Margolies, líder del estudio.
“En más del 10% de las mamografías se observan arterias calcificadas, y la mayoría de las mujeres se sorprende cuando se enteran”, señaló la especialista. El dato no es menor: distintos estudios previos ya habían encontrado una relación entre este tipo de calcificación y enfermedades del corazón, tanto en mujeres mayores como en grupos más jóvenes.
Informar para prevenir
El ensayo iniciado en 2021 incluye a unas 37.000 mujeres mayores de 40 años. De ese total, casi 1.900 participantes con calcificación arterial mamaria fueron divididas en dos grupos: uno recibió una carta personalizada con información sobre su riesgo cardíaco y recomendaciones de cuidado, mientras que el otro fue notificado con el informe estándar y recibió el dato recién seis meses después.
El estudio evalúa si contar con esta información impulsa consultas médicas, cambios de hábitos y una mayor conciencia del riesgo. Para eso, se utilizan herramientas como la “Puntuación de corazón sano”, que mide conductas y probabilidades a largo plazo, además de cuestionarios sobre percepción personal de la enfermedad.
Los resultados finales se esperan para 2027, pero los investigadores creen que esta estrategia podría integrar la mamografía a un enfoque más amplio de prevención cardiovascular, especialmente en mujeres que no presentan síntomas ni diagnósticos previos.



